Exterior del Teatro di Fiore — Noche de incendio
Las llamas devoraban el edificio como una bestia enfurecida.
El cielo se teñía de rojo, y el aire ardía con cada estallido.
Greco salió entre el humo cargando a Arianna en brazos, cubriéndola con su chaqueta negra.
Su respiración era un jadeo violento, la de ella apenas un hilo de vida.
—¡Arianna! —gritaba, desesperado, mientras las cenizas caían sobre su rostro—. ¡Aguanta, amore, ya casi!
El teatro colapsó detrás de ellos con un rugido final.
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