🌹La verdad para Luciana.
Luciana estaba en su habitación, meciéndose suavemente en la mecedora mientras abrazaba al bebé contra su pecho. Sus lágrimas caían silenciosas, mojándole la blusa. El niño, inquieto, se aferraba a su madre, como si presintiera el dolor que la envolvía.
Arianna entró despacio, con la cautela de quien no quiere romper un silencio sagrado. Se acercó y se inclinó hacia Luciana.
—¿Qué pasa, Luciana? —preguntó en voz baja, al ver su rostro desencajado.
Luciana levantó la mi