**Cinco semanas.**
Ese era el tiempo exacto desde la última noche que Greco la había visto. Cinco semanas desde aquella función donde Arianna había danzado como si sus pies no tocaran el suelo. Cinco semanas desde que su mirada se cruzó con la de él en el reflejo del vidrio del coche. Cinco semanas de silencio.
—¿Y decís que nadie la ha vuelto a ver? —Greco se giró con rabia contenida hacia Dante, su mano derecha, que mantenía la cabeza gacha mientras hojeaba un pequeño cuaderno con anotaciones