Capítulo 10.
POV Martina
No estoy segura de cuándo empecé a bajar la guardia. Quizás fue por la rutina. Tal vez por la constancia de su presencia, por esos silencios que ya no eran tan hostiles, por la forma en que me ofrecía café por las tardes como si no fuera el mismo hombre que me gritó el primer día. Pero lo hice. Bajé la guardia.
Y ahora me arrepiento.
No porque Santiago haya hecho algo malo… no exactamente. Sino porque dejé que sus comportamientos contradictorios, su tono más amable, su proximidad… m