POV Santiago
No fue por generosidad. Mucho menos por bondad.
Ofrecerle el empleo a Martina fue una estrategia calculada. Una forma de apartarla de Rodrigo, ese maldito doctor con sonrisa encantadora y la costumbre de aparecer en mi casa como si tuviera derecho a hacerlo. Desde que lo vi con la niña de la mano y con los ojos fijos en mi esposa, lo supe: ese hombre tramaba algo. Y aunque ella no lo percibiera, yo sí.
No estaba dispuesto a permitirlo.
Por eso la traje a mi entorno, a mi territorio