POV Martina
Han pasado cuatro años desde que Manuela dejó de existir. La mansión ya no huele a pólvora ni a secretos. Huele a pan recién horneado, a pintura al óleo (porque sigo pintando cada tarde), a jabón de bebé y a la colonia de madera que Santiago sigue usando desde que volvimos a ser nosotros.
Hoy es domingo. El jardín está lleno de globos blancos y dorados. Es el cuarto cumpleaños de Santí, nuestro pequeño terremoto de rizos negros y ojos verdes que heredó de su padre la sonrisa travies