Capítulo 101 La Búsqueda y la Elección.
Gael despertó con un sobresalto que fue casi un grito ahogado. La habitación estaba fría, la cama vacía a su lado, el espacio donde Marcela debía estar hueco como una herida abierta. Por un segundo pensó que seguía siendo la pesadilla: el nombre equivocado, la discusión, la puerta cerrándose. Pero la realidad lo golpeó con más fuerza que cualquier sueño. El anillo. La nota. Sus dedos temblaron al tomar el papel, las palabras de Marcela quemando como ácido:
«El deber no es suficiente, Gael. Y yo no soy ella. Nunca lo seré.»
El pánico fue absoluto.
No era culpa, no era remordimiento.
Era pérdida.
Pérdida real, visceral, como si le hubieran arrancado el corazón y lo hubieran dejado latiendo fuera del pecho.
Se levantó de un salto, la nota arrugada en su puño, el anillo cayendo al suelo con un tintineo que resonó como un disparo.
Corrió descalzo por el pasillo, gritando su nombre: «¡Marcela! ¡Marcela, por favor!».
Las puertas de las habitaciones de servicio se abrieron, criados sobr