C150: Perdóneme la vida.
Askeladd y Ragnar no dudaron ni un instante en atribuir a Milord el ataque en la frontera sur. No había lugar a confusión: la firma del enemigo estaba allí, marcada en el caos y en la violencia. Sin embargo, esta vez Askeladd percibió algo que lo inquietó. Los dos primeros ataques que habían sacudido a Sterulia, aunque cargados de brutalidad, habían sido ejecutados con una precisión meticulosa. Se notaba la mano de una estrategia pensada con cuidado, como si alguien con cierta inteligencia hubi