Ragnar, que había permanecido escuchando en silencio, se atrevió al fin a formular la pregunta que se desprendía de las palabras de su señor.
—Entonces… ¿está pensando en poner a ese beta, al que fue la mano derecha de Milord, como gobernante de Asis? —preguntó con cautela, observando el semblante imperturbable de Askeladd.
El Rey Alfa negó lentamente con la cabeza.
—No, Ragnar. No es eso lo que pienso. A decir verdad, ese lobo tiene cualidades notables. Es inteligente, astuto y un estratega na