C113: Dejarán de respetarlo a usted.
Ragnar permanecía erguido frente al escritorio en el estudio, con la postura rígida y el semblante serio, mientras Askeladd, sentado tras la amplia mesa de madera, lo observaba con esos ojos que parecían atravesar cualquier excusa. El Alfa tenía los dedos entrelazados sobre la superficie, y aunque su expresión se mantenía controlada, había severidad en su mirada.
—Ragnar —pronunció Askeladd, sin apartar las pupilas de él—, ayer fuiste testigo de lo que hizo Azhren. Tú lo viste. Tú viste cómo se