La mañana del 13 de febrero de 2026 nació con una claridad cruel sobre la ciudad de Nueva York.
No había rastro de las nubes de estática, ni de los soldados poligonales, ni del Arca del Tiempo que un día antes amenazaba con devorar la realidad.
Para los millones de habitantes de Manhattan, lo ocurrido el día anterior se había transformado en un vago recuerdo de una tormenta eléctrica inusualmente fuerte o un episodio de histeria colectiva que los medios de comunicación ya empezaban a califica