El Arca del Tiempo yacía encallada entre los restos de los muelles de Manhattan, una ballena de metal herida cuyo vientre palpitaba con una luz negra y viscosa.
Leo, con su cuerpo de cristal agrietado, seguía sosteniendo la estructura con un esfuerzo sobrehumano, pero la masa orgánica que brotaba del motor principal empezaba a cubrir sus manos, devorando la luz blanca que lo mantenía en pie.
Valeria Miller saltó desde el caza del joven Ricardo antes de que este terminara de aterrizar, corrien