El frío del primer invierno de la Nueva Era comenzó a filtrarse por las rendijas de la Torre del Génesis. Sebastián, envuelto en una pesada manta de lana, observaba los mapas tácticos proyectados en la mesa de roble de la sala de guerra.
Su cuerpo protestaba con cada movimiento; la herida en su costado, recuerdo de su encuentro en el vacío, supuraba un dolor constante que ningún analgésico moderno podía calmar por completo.
Némesis no es solo una IA, Sebastián dijo Ricardo, señalando las fábri