El verano había estallado sobre el Valle del Silencio con una intensidad vibrante, tiñendo los viñedos de un verde esmeralda que contrastaba violentamente con la tierra ocre y seca. Había pasado un año desde el viaje a Argentina, un año de calma chicha que, para Elena, todavía se sentía a veces como un sueño del que podría despertar en cualquier momento.
Elena estaba en la terraza de la casa principal, observando cómo el sol de la tarde comenzaba a descender hacia las montañas. Tenía un pincel