Un año después.
El aniversario de Lucas —su séptimo cumpleaños oficial como un Vargas— no fue solo una fiesta de cumpleaños. Fue una declaración de principios. La Hacienda Vargas se había transformado. Ya no era solo una casa; era el epicentro de un clan.
El jardín estaba lleno de niños. No solo los hijos de los amigos ricos de Alejandro, sino también los hijos de los trabajadores de la bodega, los compañeros de clase de Lucas (incluido Javi Garcés, cuya nariz había sanado y cuyos padres habían