Alexander
El aire pesado en la oficina me oprime los pulmones. El sonido del teclado bajo mis dedos me recuerda lo vacío que se ha vuelto mi vida desde que ella se fue. He trabajado sin descanso, sumergido en papeles, en números, en todo aquello que me mantiene alejado de los recuerdos de Sofía. Pero nada puede borrar la imagen de sus ojos, esa mirada que siempre me desbordaba de vida y miedo a la vez.
La habitación es demasiado silenciosa, hasta el punto en que mis pensamientos retumban en mi