Ella resopló.
—Claro que no. Eso sería… primitivo.
—Ava… —él se inclinó hasta quedar con el rostro a centímetros del suyo—. ¿Fue por la alumna?
—No es… no es exactamente eso…
—Sí fue. Te pusiste celosa, ¿verdad? Apuesto a que te imaginaste cosas, ¿no?
—Gabriel…
—Vamos, admítelo. Te dio celos verla mirarme así, ¿no? Imaginaste que me llamaba profesor… con ese tono indecente.
Ava cruzó los brazos, irritada, aunque su mirada la delataba.
—Tal vez se haya generado un pequeño… desequilibrio emociona