Después de la ducha, se envolvió en la toalla, sosteniendo las prendas con una mirada crítica.
—Esto es ridículo. Es… puro teatro. —Pero, con el celular en la mano, tomó una foto de las dos piezas de lencería sobre la cama. La iluminación había quedado perfecta, tuvo que admitirlo. Envió la imagen a Gabriel con la leyenda:
“Elige una.”
Apenas la envió, soltó un pequeño grito ahogado, lanzó el celular sobre la cama y se tapó la cara.
—¿Qué acabo de hacer? ¡La mandé! ¡La mandé de verdad! —Caminab