48. LLORANDO ENTRE SUS BRAZOS
ODETH
Estoy nerviosa.
La reunión acaba de comenzar y supera por mucho la elegancia de cualquier otra a la que he servido. Los invitados comparten esa misma impresión: no dejan de comentar los uniformes de las empleadas, la iluminación mágica del jardín, los detalles que parecen sacados de un sueño. Todos creen que son ideas de la duquesa… pero yo sé la verdad. Es Cielo. Esa bruja siempre encuentra la forma de transformar lo común en algo inolvidable.
Cada vez me resulta más difícil distinguir a