74. CASI JUNTOS
CIELO
Ya casi soy libre.
Lo digo en silencio, como quien saborea una palabra prohibida. Libre del duque, de su sombra, de esa cadena invisible que me mantenía atada por Elizabeth. Ella era mi ancla, mi condena y mi razón. Mientras ella existía, yo soportaba. Por ella callé, por ella fingí. Pero ya no hay motivo para seguir haciéndolo.
El duque lo dejó todo claro. Desde que supo que Elizabeth no era hija pura de alcurnia, perdió el interés en ella.
Calculo que tengo, al menos, una semana para pen