72. CALMA Y TORMENTA
ODETH
Desde aquella mañana en que Lorenzo me siguió hasta el jardín y me dejó claras sus intenciones, la mansión se volvió un lugar peligroso para mí. Me dolía dejar a la duquesa —y a Cielo, a quien he llegado a apreciar—, pero Lorenzo fue implacable en su razón: "Mi padre no te aceptará. Te hará la vida imposible si sigues ahí". Le rogué a mi corazón que no latiera tan aprisa cuando escuchara su voz, me regañé por añorar sus manos cuando él debería estar con otra mujer. Una acorde a su clase.