47. INICIA EL BAILE
LORD LORENZO
—Hemos llegado, Mi Lord —me avisa de forma innecesaria el cochero.
—Deme un momento —le respondo sin mirarlo, mientras reúno el valor para soportar los sofocantes momentos que sin duda me esperan.
La música festiva se filtra desde la mansión: violines, risas, pasos apresurados. A través de la ventanilla distingo a los invitados en el jardín, pendientes de descubrir quién descenderá de este carruaje. Sé lo que me aguarda: sonrisas corteses, cumplidos vacíos y, detrás de todo ello, v