Drak, el Rey de los Vampiros, era una leyenda viva. Aunque tenía más de 2800 años, su apariencia no superaba la de un joven de veinticinco. Alto, de complexión atlética y músculos definidos como esculpidos en mármol, poseía una piel pálida como la luna invernal. Su cabello negro caía lacio hasta los hombros, y sus ojos verdes eran hipnóticos, como esmeraldas encendidas por la magia. No era solo su físico lo que cautivaba, sino la energía que lo rodeaba: antigua, peligrosa y profundamente atract