Siguieron hacia el sur-sureste en línea compacta.
El terreno se abrió en un domo bajo de sal con vetas de cuarzo y tres entradas marcadas por piedras planas. Taren miró las bocas y negó.
—Esto no es cueva. Es umbral.
Auren respondió con un pulso claro hacia la entrada central. Al cruzarla, la luz cambió. No había amenazas visibles, tampoco rastro del Vacío. Solo un corredor pulcro y seco con símbolos gastados. Al fondo, una losa cuadrada con círculos concéntricos y tres huecos poco profundos.
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