Adrián llamo a Valeria necesitaba oírla, comprobar que seguía ahí, aunque fuera al otro lado del mundo.
—Valeria…
Su voz salió más baja de lo que esperaba, cargada de cansancio y de algo más profundo.
—Aquí estoy —respondió ella de inmediato, como si también hubiera estado esperando ese momento—. ¿Llegaste bien?
Adrián sonrió sin darse cuenta.
—Sí. Pero este lugar se siente vacío sin ti. Todo está en su sitio… menos yo.
Hubo un silencio breve, denso. Valeria cerró los ojos, apoyándose contra el