Adrián llamo a Valeria necesitaba oírla, comprobar que seguía ahí, aunque fuera al otro lado del mundo.
—Valeria…
Su voz salió más baja de lo que esperaba, cargada de cansancio y de algo más profundo.
—Aquí estoy —respondió ella de inmediato, como si también hubiera estado esperando ese momento—. ¿Llegaste bien?
Adrián sonrió sin darse cuenta.
—Sí. Pero este lugar se siente vacío sin ti. Todo está en su sitio… menos yo.
Hubo un silencio breve, denso. Valeria cerró los ojos, apoyándose contra el escritorio del hotel, rodeada de carpetas y documentos que ya casi no necesitaba.
—Te extraño más de lo que pensé —confesó ella—. Creí que podía con la distancia, con el enfoque en el trabajo… pero no. No contigo.
Adrián respiró hondo.
—No pasa un momento sin que piense en ti. En cómo te fuiste, en cómo me miraste antes de cerrar la puerta. Valeria, deseo estar contigo. No solo visitarte, no solo esperar… estar.
Ella sintió un nudo en la garganta, pero esta vez no dolía. Era claridad.
—Yo tambi