YORBIN
—¡Cuidado!—; el samurái empujo a su jefe apartándolo del láser plateado que por poco los destruye a ambos. Y también le funcionó para hacer que reaccionara.
—¿Por qué a mí?— Simón se estrelló con el suelo, debido a que intentó evitar la caída con sus manos y perdió el equilibrio al olvidar que acababa de perder una de estas.
—Hombres blancos, están perdidos, es inútil que se resistan, mejor es que se rindan—, estas palabras alcanzaron a alertar a Yorbin para que esquivara el ataque del a