CAPÍTULO 74: ORDEN
Jacob
Salgo de su casa con el sabor de su beso todavía vivo y el juramento de volver martillándome en la lengua. No tengo margen para media tintas. Si quiero a Elena y a mis hijos en mi vida, tiene que ser con todo. Sin espacios grises, sin puertas entreabiertas.
En el ascensor de la empresa ya estoy marcando a Kline, mi abogado. Contesta en la segunda timbrada, voz de madrugada eterna aunque sean las diez y media.
—Kline, necesito que arranques el divorcio hoy —digo sin salu