CAPÍTULO 105: DIME QUE NO LLEGASTE TARDE
Elena
No debería temblar así el día que voy a casarme. Me encuentro delante de una puerta de vidrio opaco con letras doradas que dicen REGISTRO CIVIL, pero las rodillas me pesan como si llevara cadenas. Rodrigo está a mi lado, impecable en camisa blanca y chaqueta oscura, sosteniendo los papeles con una calma que yo no tengo.
Respiro hondo varias veces, pero no me sirve de mucho. Esto no se siente como un comienzo sino como una despedida, y me odio por e