CAPÍTULO 75: LA VISITA QUE MUERDE
Elena
El estómago se me cae a los pies. Juliette está en el umbral mientras que Lía y Nico asoman detrás de mí, curiosos.
—Adentro, cariño —les digo bajito—. A su cuarto, los dos. Cierren la puerta y pongan la tele. No salgan hasta que yo los llame.
—¿Quién es, mami? —pregunta Lía.
—Nadie importante —miento—. A su cuarto.
Obedecen a regañadientes. Espero a oír el pestillo y recién entonces doy un paso atrás para que Juliette entre. No dice nada al principio; pa