Capítulo 13
Roma lo reconoció en el acto.
Los años habían pasado, pero ese hombre seguía siendo el mismo de nueve años atrás. Quizá estaba más fuerte, más maduro, más interesante… pero su rostro seguía siendo el mismo que la había marcado en aquella noche de locura nueve años atrás ¿Cómo olvidarlo? No podía. Tenía dos hijos suyos, y cada vez que miraba a Mateo a los ojos veía en él el mismo porte, la misma intensidad de su padre. Eran como dos malditas gotas de agua idénticas. Su “hermoso varón