Capítulo 56
El regreso a casa no tuvo nada de silencioso, ni podía serlo por los niños. Magnus no soltaba la mano de Roma, como si temiera que el simple acto de parpadear la hiciera desaparecer, lo mismo pasaba con los niños que no salían de su radar.
Los niños iban delante de ellos una vez llegaron a la mansión, caminando como si tuvieran una corona en la cabeza. Ellos estaban orgullosos de su mamá corredora de autos, ajenos al terror que había latido detrás de ese “paseo emocionante”. Sin embargo, apenas cruzaron la puerta de la casa, Daniela salió de la cocina y su mirada se volvió una de sorpresa al verlos ahí.
— ¿Roma? ¿Por qué los niños no están en la escuela? ¿Qué hacen los cuatro aquí a esta hora? — preguntó con la voz calmada.
Samuel apareció detrás de ella con un trapo en la mano, como si hubiese interrumpido el arreglo de alguna cosa. Los ojos se le clavaron en su hija y luego en Magnus, quienes se veían extremadamente preocupados.
— ¿Qué pasó? Por las caras que traen es o