Capítulo 56
El regreso a casa no tuvo nada de silencioso, ni podía serlo por los niños. Magnus no soltaba la mano de Roma, como si temiera que el simple acto de parpadear la hiciera desaparecer, lo mismo pasaba con los niños que no salían de su radar.
Los niños iban delante de ellos una vez llegaron a la mansión, caminando como si tuvieran una corona en la cabeza. Ellos estaban orgullosos de su mamá corredora de autos, ajenos al terror que había latido detrás de ese “paseo emocionante”. Sin em