Mundo de ficçãoIniciar sessãoUn accidente define el destino de Carolina. Sus sueños ahora están ligados a unas ruedas, las de su silla. Pero siempre ha sido una mujer fuerte y obstinada, lo que la lleva a iniciar en un programa de oportunidad laboral para personas discapacitadas en el Grupo Empresarial Ramirez & Asociados. Carolina está enfocada en su futuro y su desarrollo profesional, pero el irritante CEO Ahmad, un hombre extranjero que curiosamente dirige el GER estará allí para obstaculizar su proceso y enredar su vida. Lo que Carolina nunca imaginó fue que Ahmad estaría más relacionado con su pasado que con su presente. Una comedia romántica, no tan romántica.
Ler maisLa semana pasó con calma, como era de esperarse teniendo en cuenta nuestra monótona vida. Brian seguía intentando encontrar trabajo y ya había hablado con la psicóloga para su terapia individual y eso era un gran alivio para los dos. Me pidió no hablar del tema, ni siquiera preguntarle por ello y lo entendí. No podría exigirle que me cuente algo cuando yo misma me reservo la decisión que tomé y que sé que le daría animo. Solo lo hago para que no guarde ilusiones con la idea de trabajar en mi profesión.ー ¿Estás distraida? ー Roxana en nuestra hora de comer. ー No, solo pienso en lo dificil que debe ser el tema para Brian. ー Lo va a lograr Ruedas. Brian es un hombre muy aguerrido, es inteligente, es fuerte... ー Una emoción en su voz llamó mi atención. ー ¿Que más es? ー Me burlé ー Vamos, sigue hablando de ese hombre que no conozco de nada. ー No entiendo ー Finje y continúa comiendo. ー Es la primera vez que te escucho hablando de un hombre con esa emoción. Es la primera vez que te escu
ー ¿De qué hablas? Es imposible. ー No lo es, intenté solucionarlo. Papá no solía hacer esas cosas, pero algo pasó y no me corresponde juzgarlo. ー No lo juzgo pero… ー La información era demasiada para comprender lo que sucedía al instante ー No lo entiendo, es todo. ー Papá la hipotecó ー Se refiere a la casa que nos sostenía estos años, con su alquiler podíamos pagar el apartamento y con nuestros sueldos nos encargamos de los gastos varios y así vivimos con calma. ー Lo malo es que no lo hizo a un banco, a un hombre. Tenia todo a su favor, no pude hacer más. ー ¿Por que hasta ahora?ー No te enojes, por favor. ー ¿Más?ー Ruedas pasabas por mucho y no quería aumentar tu estrés. Yo puedo caminar, puedo moverme con más libertad y todo por quedarme en casa. ー No entremos en esto de nuevo, por favor. ー No puedo olvidarlo, me quedé en casa con ella cuando debí estar conduciendo. ー Las culpas no nos ayudan ー Rogué. ー No quiero entrar en esto, por favor. ー Sollocé. ー Lo siento.ー Explicame
Nuestros horarios son similares, salimos de casa casi a la misma hora lo que nos permite constantemente compartir desayunos o cenas, sin embargo la mayor parte del tiempo Brian tiene su cereal servido y el televisor encendido en el noticiero regional con el volumen en treinta, ni más, ni menos. Nada diferente a esa misma escena me espera casi a diario cuando logro impulsar las ruedas para adentrarme en casa, sin ayuda, como me gusta. A veces él corre para sostener la puerta que generalmente siempre me golpea el brazo, otras veces está tan ensimismado en su rutina que solo asiente al verme. Saco lo que sobre de la cafetería en el supermercado, lo pongo en el microondas y me siento a su lado, ni él ni yo tenemos deseos de cocinar luego de estar todo el día en los trabajos. Todo se sentía diferente incluso antes de poner la llave en la cerradura. Adentro se escuchaba el televisor un poco más alto de lo normal y la luz del pasillo aún estaba encendida, él debe haber llegado hace poco y m
Brian no es una persona que suele abordar nada en público, mi hermano está tan agotado con sus requerimientos diarios que no hay espacio para nada más, entonces no entiendo la razón de su intención o de tomarse el riesgo de dejarme en evidencia…Él no vive, ahora solo sobrevive, no hay espacio en ello para insistencias sin fundamento. Algo está pasando y punto es: ¿Por que no me lo dijo?Un golpe a mi silla y los productos que llevaba sobre mis piernas saltan hacia el suelo por el impacto, no es la primera vez, no me toma por sorpresa, pero si me lastima la espalda, en ese mismo lugar, en ese punto donde se activan los recuerdos de inmediato. ー Lo siento ー Se excusa casi sin mirarme ni detenerse. ー ¿Y ya está? ー Me quejo en una voz muy baja, no tengo intenciones de discutir. ー Te ayudo, no te preocupes ー Es Roxana, mi compañera de trabajo que siempre está atenta a este tipo de situaciones. ー Ni se inmuto. ー Lo hago yo, es un cliente. Un extranjero creo. ー ¿Lo deduces por su esp
ーNi te preocupes en mencionarlo Ruedas, sé que no quieres hacerlo. Pero lo prometiste. ーPrometí asistir a las reuniones semanales y todo lo demás… No hablé jamás de presentar un CV y asistir a una entrevista. ーEs una oportunidad, una muy buenaーEs una emboscada ー No quiero gritarle por que no me nace ーEso es lo que me frustra. ー Si te lo digo en casa ni siquiera me hubieras escuchado Ruedas y lo sabes. ー Pero hacerlo en terapia, en frente de diez personas y con la sonrisa intensa de la psicóloga ¿Te parece la mejor idea? ー Buféー Perdiste el sentido. ー¿Te repito lo anterior? ー Comentaba desde la entrada del apartamento que compartimos desde entonces. No se movía aún conociendo que necesitaba salir de casa. ー Muévete, por favor. ー Tomó impulso con la mano izquierda, mi dominante y la que ha tomado mucho más fuerza desde que tengo que dominar a las llantitas. ー Dame una razón para no intentarlo ー Suplicante e irritante. ー Una sola válida y te prometo que no volveré a mencionarlo.
No discuto lo asares de la vida, no lo hago desde hace cinco años, antes de eso no era precisamente una persona paciente o reflexiva. Mi hermano asegura que es el aparato que me lleva a todos lados y que tiene ruedas, situación que él aprovecho para deducir mi apodo: "Ruedas". No es muy listo así que le dejo ganar algunas pequeñas batallas, mientras yo me preparo para la guerra. Eso sonó fuerte, pero no lo es, ese hombre es lo unico que me queda. Sé que soy lo mismo para él. Yo no veo mi situación como él lo menciona, no son las ruedas lo que moldeó mi vida, es más bien que no hay nada que pueda solucionar desde la incomodidad, al parecer mantener la calma me ayuda a pensar, no solo con el aparato de ruedas grandes, si no con todo en general: las medicinas, alquiler, comida y Tommy, este último casi el más costoso, irritante y obstinado de todos. Por hay dicen que las mascotas se parecen a sus dueños, lo creo. Sé que ahora mismo soy la más costosa, irritante y obstinada criatura en m










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