Capítulo 59
La ambulancia había sido una carrera entre luces y respiraciones agitadas. Roma, aún aturdida, con los ojos pesados y el cuerpo tembloroso, no soltaba la mano de Magnus en ningún momento. Él iba sentado a su lado con la mirada firme, sosteniéndola como si temiera que desapareciera una vez más.
Cuando por fin la ambulancia llegó al hospital, Roma ya tenían a varios médicos esperando para evaluarla. Magnus quien no quería separarse de ella casi arma una escena, pero al escuchar como