Capítulo 57
Los días pasaban con una normalidad casi artificial, como si la familia William estuviera esforzándose por seguir respirando sin permitir que el fantasma de Gregorio volviera a tomar forma en la vida de Roma. Ella vivía sus días, reía, salía de citas con Magnus y hacían el amor cuando los niños dormían. Luego se regalaban ese tipo de caricias que solo existen cuando dos personas se eligen cada día y todos estaban felices por ellos. Sin embargo, toda esa normalidad estaba disimulada