Capítulo 51
El amanecer entró tímidamente por los grandes ventanales del departamento de Magnus, iluminando el piso como una sábana de luz dorada. Era una mañana tranquila, silenciosa… hasta que dos pequeñas criaturas decidieron que ya era hora de arrastrar a su padre al mundo de los vivos. Anoche los niños y él se habían quedado en el departamento para poder tener un día con papá.
— ¡Papáaa! — la voz aguda y musical de Dahlia atravesó la puerta del dormitorio.
— Papá, despierta — agregó Mateo