Capítulo 52
Roma llevaba una semana sintiendo esa presión incansable en el pecho, esa sospecha amarga que no alcanzaba a nombrar al no saber que estaba a punto de pasar. Las conversaciones con Cristal, los silencios incómodos, las cartas envenenadas que ambas habían recibido… todo había convertido sus noches en una ruleta rusa de insomnio y aunque Magnus intentaba mantenerla tranquila. Ella no podía evitar sentir a veces que algo se estaba moviendo debajo de sus pies.
Esa mañana, justo cuando Roma terminaba de revisar un borrador de la campaña del nuevo lanzamiento de su línea de autos, su celular vibró con insistencia sobre su escritorio. Ahí vio el nombre reflejado en pantalla y sintió un ligero golpe en el estómago, era Dylan, por lo que de inmediato atendió.
— Hola, Dylan ¿Tienes noticias? ¿Encontraste algo? — pregunto Roma, como si temiera que las paredes la escucharan — No puedo seguir con la incertidumbre de no tener noticias, Dylan.
Del otro lado se escuchó un sonido grave, c