Capítulo 52
Roma llevaba una semana sintiendo esa presión incansable en el pecho, esa sospecha amarga que no alcanzaba a nombrar al no saber que estaba a punto de pasar. Las conversaciones con Cristal, los silencios incómodos, las cartas envenenadas que ambas habían recibido… todo había convertido sus noches en una ruleta rusa de insomnio y aunque Magnus intentaba mantenerla tranquila. Ella no podía evitar sentir a veces que algo se estaba moviendo debajo de sus pies.
Esa mañana, justo cuando