No supe en qué momento me quedé dormido. No supe si fue ella quién tiró la toalla primero o si fui yo quién decidió que ya era más que suficiente. Acurrucados, después de explotar del placer, terminamos dormidos uno al lado del otro.
Los vampiros nos considerábamos seres nocturnos porque no necesitábamos dormir como lo hacían los humanos. Cuando sentíamos cansancio, bastaba con dormir un par de horas y ya estábamos como nuevos.
Pero después de utilizar mis habilidades, solía dormir por algunos