Respiré hondo mientras Marilyn me ayudaba con mi vestido. Estábamos en la etapa final y había al menos tres pares de manos recorriendo mi cuerpo. Solía ser incomodo al principio, pero de alguna forma terminé por acostumbrarme.
Donovan tenía la mala costumbre de regalarme vestidos para cada ocasión. El problema no era el gesto, el problema era que siempre me hacía sobresalir a donde quiera que fuéramos.
Por eso, por primera vez en mi vida, estaba usando un vestido que solo se podía considerar co