El castillo me dio la bienvenida, incluso cuando me provocó escalofríos volver. Todas mis pesadillas ocurrían en este lugar, por lo que me tomó un tiempo ser capaz de estar aquí.
No me agradaba del todo la idea de estar rodeada de vampiros. Pero este era nuestro hogar, así que no tenía permitido quejarme.
Antes de regresar, tuvimos una intensa discusión. Raven, Justin y por supuesto, Donovan. Comenzamos a debatir sobre nuestro futuro y nuestros planes.
Fue allí, en una cabaña de madera, que tomé una decisión.
Quizás era la primera vez como reina que tomaba una verdadera decisión.
Mi cabello, ahora corto hasta los hombros, se movía con la brisa. Cada paso que daba me acercaba a mi familia, por lo que estaba ansiosa y nerviosa a iguales medidas.
En la puerta del castillo vi las siluetas de las personas que más amaba en el mundo. Y ellos también me vieron, pues pronto escuché los pasos acelerados de mis mocosos, viniendo hacia mí.
—¡Juliette! —escuché la voz tierna de Julia.
La pequeña d