Donovan
Mis pasos no se escuchaban contra la madera. Mis instintos se agudizaron al máximo mientras recorría la última sede de la sombra de la rosa que nos faltaba por revisar. El silencio de la cabaña podía ser una buena o una mala señal. Por un lado, la falta de personas dentro facilitaba mi tarea. Y por el otro, podría tratarse de una emboscada.
El sigilo siempre fue uno de mis puntos fuertes, por lo que colarme en una cabaña repleta de vampiros era como quitarle un dulce a un bebé.
Debía que acabar con mi abuelo. Y eso incluía a sus seguidores. Mientras existieran aquellas personas elitistas que harían todo por mantener "pura" la sangre, jamás podría haber paz entre nosotros. Quizás era demasiado radical acabar con ellos, sin embargo, no podía simplemente ignorar que ellos traicionaron la corona.
Me traicionaron a mí.
Le dieron la espalda al monarca de los vampiros y tenían que pagar el precio por ello.
Si quería cederle el trono a Raven, primero tenía que encargarme por mi cuenta