Tener que revisar los bolsillos de un muerto no era tarea fácil.
Podría parecer algo sencillo de hacer, pero cuando veías a un vampiro caer inmóvil a tus pies mientras la sangre se derramaba desde su boca, como si la sangre que bebió lo estuviera quemando desde adentro, era un poco bastante traumático.
Además, sentía el absurdo —y quizás no tan absurdo—, temor de que cobraría la conciencia en cualquier segundo y rompería mi cuello antes de que yo pudiera hacer algo para defenderme. Sus ojos bla