Los días siguientes fueron un torbellino. Valeria se volcó al proyecto con una pasión casi obsesiva: bocetos, maquetas, discusiones y ajustes hasta la madrugada. Cada idea la hacía sentir más viva, más segura de lo que podía lograr.
Noah estuvo siempre cerca, apoyando en todo momento. No sabía nada de diseño, pero había crecido rodeado de ambientes elegantes, con una estética que se respiraba en cada rincón. Desde hoteles de lujo hasta oficinas en rascacielos, había visto de todo… aunque ahora