La solicitud de visita de Sophie Strozzi fue aprobada esa misma tarde, impulsada por el alto perfil del caso. Alessandro estaba en su celda leyendo, cuando la cerradura de la puerta blindada resonó. Un oficial de la guardia entró.
—Strozzi. Tienes visita extraordinaria —anunció el guardia sin preámbulos—. Treinta minutos, bajo estricta vigilancia. Prepárate, en media hora te esperan.
—¿Quién es?
—Tu madre.
El corazón de Alessandro dio un vuelco salvaje.
Pensó en tantos meses de fuga, escándalo