El precio de amar (1era. Parte)
El mismo día
Kazanlak
Dominic
Milos había dicho en voz alta lo que yo ya sabía y me negaba a aceptar: habían secuestrado a Arianna para atraerme a una trampa. No teníamos tiempo. No teníamos pistas. Todo dependía del engendro de Bogdan, y eso significaba que tenía todo en mi contra.
Y como un animal enrabietado lo tomé del cuello de la camisa, mis dedos crujieron bajo la tela. Su respiración se cortó. Mi corazón golpeaba como un tambor de guerra, la sangre rugiéndome en los oídos. Mis ojos cris