El precio de amar (1era. Parte)
El mismo día
Kazanlak
Dominic
Milos había dicho en voz alta lo que yo ya sabía y me negaba a aceptar: habían secuestrado a Arianna para atraerme a una trampa. No teníamos tiempo. No teníamos pistas. Todo dependía del engendro de Bogdan, y eso significaba que tenía todo en mi contra.
Y como un animal enrabietado lo tomé del cuello de la camisa, mis dedos crujieron bajo la tela. Su respiración se cortó. Mi corazón golpeaba como un tambor de guerra, la sangre rugiéndome en los oídos. Mis ojos crispando de la furia.
—¡Bogdan! —escupí mostrando los dientes—. Eres un gusano miserable si crees que tienes el poder de decidir sobre la vida de mi mujer.
Lo sacudí con violencia, acercando mi rostro al suyo.
—Habla —gruñí—. O te lanzo a los perros para que te devoren vivo.
Bogdan no suplicó. No tembló. Al contrario, lanzó una carcajada ronca, provocadora, como si mi furia le resultara un espectáculo.
—Mátame, tío… —dijo con desprecio—. Hazlo y pierdes la única oportunidad de salvar a tu puta.
Mi