Que comience el infierno (4ta. Parte)
El mismo día
Kazanlak
Arianna
Admito que el dolor del engaño de Dominic pesaba más que una infidelidad. Mucho más. Porque no fue su cuerpo lo que me dolió, fue su silencio. Su omisión. Y aun así, me odiaba por amarlo, por no poder enterrar lo que sentía por él, aunque lo intentara.
Lo peor era eso: que, pese a todo, no podía negar la verdad. Desde el inicio encontré sinceridad en su forma de estar conmigo. No era solo control, no era solo territorio. Dominic estuvo a mi lado incluso cuando no s