191. La Víspera de la Caza del Rey
Volvieron a la cabaña de Florencio, la que había sido testigo de tantas transformaciones, para no convertir la casa de Selene en una armería de una guerra imposible. El aire ya no olía a miedo, sino a la calma metálica que precede a una ejecución. El plan era una locura, un acto de fe en el poder inestable de una chica rota y en la furia controlada de una reina herida. Pero era el único plan que tenían.
Florencio se convirtió en el intendente de la misión. Desplegó los mapas sobre la mesa, su m