Mundo ficciónIniciar sesiónEl descenso por la ladera de la sierra fue una meditación en movimiento. Selene se movía con una fluidez que era más animal que humana, sus pies desnudos encontrando apoyo en la roca y la tierra como si fueran una extensión de sus propios sentidos. El aire aquí era diferente al de la costa. Olía a piedra fría, a musgo húmedo y a un poder antiguo y estancado. Y debajo de todo eso, el olor inconfundible de su presa: el hedor a sangre luis&







