057. El Monstruo que te Conviene Cazar
El nombre de la laguna quedó suspendido en el aire de la cabaña, una palabra que parecía absorber toda la luz y el calor. Laguna del Plata. Y con ella, las otras palabras, las imposibles: ahogado sin agua, escamas azules.
Selene se vistió en un silencio mecánico. Los jeans. La camisa limpia. Las botas. Sus manos se movían con una precisión que desmentía el caos que se arremolinaba en su interior. Escamas azules. La frase era un gong que resonaba en lo más profundo de su ser, en la memoria de su