CAPÍTULO 94: LA DECISIÓN QUE ARDE
Nikolai
El amanecer me encuentra caminando como un fantasma por las calles vacías, con los zapatos húmedos de rocío y el cigarro apagado entre los dedos. No he dormido, no podría, aunque quisiera. Cada vez que cierro los ojos, veo los de ella. Llenos de todo lo que no puedo tener.
Aun así camino como un zombie hacia el departamento. Subo las escaleras lentamente como si eso pudiera retrasar lo inevitable.
De pronto el teléfono vibra en mi bolsillo trasero, lo saco, pero cuando veo el nombre en la pantalla, el corazón me da un vuelco…. Es Svetlana.
Contesto, pero dejo que ella sea quien hable primero.
—Nikolai —dice su voz, sin embargo, no es su tono habitual. No es la fría rusa de siempre, esta vez suena más frágil, más humana, incluso detecto el miedo en su tono—. Lo encontraron.
Me detengo en seco.
—¿Qué dijiste?
—Dmitry… lo encontraron —Su voz se quiebra—. La Bratva lo tiene, lo capturaron en algún punto entre Finlandia y la frontera rusa. Lo trasl