CAPÍTULO 93: EL PRECIO DE TOCAR LO PROHIBIDO
Nikolai
Mis manos la buscan, recorren el contorno de su cintura con una reverencia que no me conocía. Cada centímetro de su piel es un mapa nuevo, delicado y ardiente. Su camiseta se desliza por sus costados y dejo un rastro de besos sobre su abdomen, su clavícula, hasta volver a su boca, que me espera con una dulzura feroz.
Ella me acaricia la nuca con los dedos enredados tirando suavemente, como si quisiera que me quedara ahí, que no me fuera nunca